Las miniaturas surgieron en la corte de los siglos XVI-XVII encargadas por los reyes. La moda surgió por pintores como Antonio Moro y Sofonisba Anguissola. Velázquez aparte de retratos de corte se dedicaba a realizar miniaturas o lo que se conocía popularmente como retraticos. La mayoría de estos retratos se conservan por testimonios escritos mediante correspondencias o registros de inventarios, no quitándoles esto importancia y merecimiento de ser mencionados en este presente trabajo.
De 1623 data
una miniatura de Felipe IV sobre plata, guardada en un estuche,
posiblemente con la pareja de un retrato de la reina a día de hoy perdido.
Se conserva en el Bayerisches National
Museum de Múnich. Pudo servir como modelo para que en el
extranjero se hiciese en retratos del monarca. Hay gran discusión sobre la
autoría de este retrato. Algunos opina que pudo ser Maino quien lo hizo
mientras otros opinan fervientemente que lo realizó Velázquez, por la simple
razón de que este era el retratista real y el resto estaban exentos de poder
retratarlo por prohibición de Olivares, aunque como mencionamos al inicio,
Rubens pudo retratar al rey cuando estuvo de viaje en España.
En 1626 hay constancias
documentales del retrato que el rey se hizo para Francesco Barberini, que estaba en la corte para dar
fin y negociar el final de la guerra de Valtellina. Esta miniatura estaba
inserta en una joya. Estos al igual que en los retratos tienen carácter
diplomático, como hemos apreciado con este ejemplo, sirviendo a su vez para realizar
regalos, pues tendrían un valor equivalente a las joyas.
En 1627 el rey volvería a mandar a
crear retraticos, esta vez una pareja: el monarca y el Conde Duque de Olivares.
En 1629 se volvieron a crear otra
nueva pareja de los mismos antes mencionado, por el que el rey pago al pintor
400 reales.
Casi 10 años después se tienen
constancia de otro retrato miniaturista, esta vez colocado en el reverso de un
águila de diamantes, encargada por el rey para Francesco d'Este, como regalo
diplomático.
En 1640 se crearon más retratos en
miniatura como el que la reina intercambiaría con la duquesa de Chebrosa, en un
estuche, algo propio de la época.
No solo hay miniaturas del rey,
sino de otros personajes de la corte como el de la reina Mariana realizado en 1659 sobre un plato redondo de plata.
-COLOMER, José Luis. "Uso y función de la miniatura en la corte de Felipe
IV: Velázquez miniaturista", Boletín
del Museo del Prado, XX, 38, 2002, pp. 65-83.
-DE LA TORRE FAZIO, Julia. “El retrato en miniatura español bajo los reinados de
Felipe II y Felipe III”. Málaga, 2009, pp. 1-278.


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