27 de enero, Día Mundial de la Restauración. La Santa Cena en el Monasterio de San Isidoro del Campo
Al ser Historiadora del Arte valoro mucho las necesarias ramas de la Conservación y la Restauración de las obras de arte y he creído que hoy, 27 de enero, era un buen día para poner en valor esta etapa del Monasterio ya que se celebra el Día Mundial de la Restauración.
Ente 1998 y 2002 se llevaron a cabo labores las labores de Restauración
en el Monasterio de San Isidoro del Campo, para poder volver a abrirlo al público
tras su nefasto estado de conservación.
Nos centraremos en el Refectorio, la estancia del Monasterio donde los monjes se reunían para comer mientras uno de ellos leía. En este habitáculo podemos destacar la pintura mural de la Santa Cena, única en la Península.
En esta se representa la Última Cena, del Siglo XV, con
características italianizantes y góticas. Cristo se sitúa en el centro, de
mayor tamaño y a sus lados 11 de sus apóstoles, estando uno de ellos recostado
en la mesa y justo en línea diagonal a este el último de los discípulos, Judas
Iscariote, para romper el equilibrio. Destaca la perfección tanto en los rostros
como en las cabelleras.
Se pintó sobre un soporte de tapial y ladrillos revestido de cal y arena. Cuando empezaron las obras de restauración este mural se encontraba en un pésimo estado de conservación, debido a que se encontraron grietas, posiblemente por la colocación del marco de yeso en el siglo XVII. Esto se agravó en la parte superior del marco y se subsanó con mortero de cal y arena.
En cuanto a la pintura propiamente dicha, el estado de conservación distaba de la zona que se hizo al fresco a la que se realizó al temple, las cuales sufrieron mucho más. En los motivos vegetales y los ropajes de los apóstoles sí podemos observar evidentes levantamientos de la capa pictórica. Los elementos ocres y dorados también tenían algunas faltas.
Con la restauración se intentó devolver las características materiales, técnicas y artísticas. A lo primero que se acudió fue a la citada grieta de la zona superior del marco, utilizando tiras de papel japonés pegadas con resina acrílica. Se rellenó solo las de mayor tamaño que implicaban el desplazamiento en el muro. Los desprendimientos entre el muro y el mortero se rellenó con pasta del mismo consolidante.
Respecto a la pintura, lo primero que se hizo fue limpiar el polvo que la cubría con una brocha, ayudándose de gomas de diversa dureza para aquellas zonas donde el polvo era mayor y estaba apelmazado. Para la consolidación de los estratos pictóricos se utilizó polímero acrílico en disolvente orgánico, ayudándose con una brocha.
En los años 70 se hizo una restauración de esta pintura, cuyo criterio de actuación fue dudoso. En la actual restauración se procedió a conservar las zonas que estaban en buen estado y a eliminar las que no fueron bien realizadas.
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RESPALDIZA LAMA, Pedro José. RAVÉ PRIETO, Juan
Luis. Guía del Monasterio San Isidoro del Campo. Junta de Andalucía. Consejería
de Cultura.
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San Isidoro del Campo (1301-2002) Fortaleza de
espiritualidad y santuario del poder. Junta de Andalucía. Consejería de Cultura.
2002.
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Actas Simposio San Isidoro del Campo 1301-2002. Junta
de Andalucía. Consejería de Cultura. 2002.



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