El reinado de Felipe IV comenzó a finales de marzo de 1621, cuando aún no había cumplido los 16 años de edad, debido a la muerte de su padre Felipe III. En este mismo momento nombraría a Gaspar de Guzmán como su valido, el cual cobrará gran importancia no solo como consejero político sino como asesor del rey en cuanto a las artes se refieren.En su reinado hubo una profunda crisis monárquica, y el intento reformista del Conde Duque de Olivares no hizo más que agravar esta crisis.La voluntad reformista quería volver ejemplo que Felipe II había dado y recuperar auge católico que la monarquía había tenido.

El retrato regio nació en el reinado de Carlos V y de ahí pasó a Europa. Este implantó la tradición principal que nuestro rey mandaría seguir en los retratos que encargara a partir de ahora, pues como dijimos antes consideraba a su antepasado un ejemplo a seguir. La forma de representar al rey estaría vinculada al foveo lustro, una metáfora que vincularía al rey con los astros y con el mismo dios, aunque esto se plasmaría más en los grabados que en los retratos reales de mano velazqueña. Esto era una tradición que se remontaba incluso antes de la época de Carlos V quien se compararía con el rey David, o Fernando III quien se representaría como Salomón . El rey debe de tener un comportamiento superior, hierático, que le haga sobresalir entre los demás y ser respetado por el pueblo usando para esto el lenguaje corporal a través de los retratos donde sería de gran relevancia importancia la vestimenta. El nuevo rey exigía una propaganda acorde con el renovado gobierno, buscando para ello pintores que captasen la magnificencia del imperio del Rey. Promulgó unas leyes antisuntuarias que intentaban limitar el lujo tanto en la vestimenta como los en los ajuares, con la intención de que la corte transmitiera una imagen de austeridad. Dichas normas se acordaron en la Junta de Reformación en otoño de 1622 y se acabó firmando el 10 de febrero de un año después. Con esto podemos ver cómo los ideales políticos quedaban reflejados en el modo de vida, y se vio plasmada en los retratos cortesanos y reales. En estas normas se prohibía usar oro y plata en telas y guarnición exceptuando las referentes al culto divino, militar y aderezos de caballería. Tenemos constancia también de que a partir del 1 de marzo la disposición de los cuellos cambio. De esto nos hacemos eco con la comparación de los retratos reales que se crearon antes de 1623, como El rey Felipe IV de Rodrigo Villandrando, y los que hizo a partir de este año Diego de Velázquez, como Felipe IV conservado en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Felipe IV impuso una vestimenta negra conocida como indumentaria filipina o vestimenta a la española. La vestimenta negra sería tomada de Felipe II. Al principio se le relaciona las épocas de luto y penitencia pero luego pasó a ser un símbolo distintivo de la corte española y la elegancia y austeridad que esta proclamaba. Esta se solía engalanar con el Toisón de Oro el cuál sería un símbolo de las cruzadas contra los infieles por lo cual le serviría para enaltecerse como defensor de la cristiandad . Entre los cambios de vestimenta vemos que se pasó de la lechuguilla que había imperado los siglos anteriores a una golilla que será parte de los retratos que veremos del monarca. La golilla obligaba a mantener el cuello erguido y por lo tanto la cabeza alta que sería un símbolo del orgullo de los españoles. Tenía un precio medio de unos 4 reales, mucho más bajo que los cuellos escarolados y plegados que se habían visto en la época de Felipe III. El calzón o jubón pasó también a establecerse en la población civil y sigue manteniéndose en la corte. En tanto a la vestimenta en el terreno militar debemos mencionar que fue en las primeras décadas del siglo XVII cuando se crearon las últimas armaduras relevantes. Con el reinado de Felipe IV se produjo un apogeo de las armas blancas y de fuego para el combate, perdiendo toda la relevancia que habían tenido las armaduras hasta entonces, es por ello que no encontramos representaciones del monarca como un militar, siendo el retrato de 1628 en armadura la representación más cercana al contexto militar del rey. A pesar de que Felipe IV quería proclamar austeridad no lo conseguía puesto que vestida con las mejores y más ricas galas de la corte como veremos en la multitud de retratos que Velázquez creó bajo sus órdenes.
En esta época España alcanzó lo que se conoce como el Siglo de Oro Español, sobresaliendo en las artes, literatura y teatro, donde Felipe fue un gran mecenas. La práctica del coleccionismo se remonta al foco de Italia en el siglo XVI, sobresaliendo fuera de este país los reyes Felipe II de España y Rodolfo II de Austria. La pintura eran una de las experiencias artísticas más relevantes en el siglo XVII, hasta tal punto que en la pintura estaba en las calles dónde había ventas y exhibiciones de estas como por ejemplo veremos del retrato ecuestre de Velázquez que fue exhibido antes de emplazarse en el Alcázar. En esta sociedad se podría decir que no era más rico que más dinero tenía sino quién en cuyas paredes colgaban más pinturas y los palacios serían el modelo a seguir en cuanto a colecciones de arte se referían debido a la gran riqueza de estas. Vicente Carducho nos deja constancia de algunas magníficas colecciones de nobles que el mismo vio: “me llevaron una noche adonde vi que se tratava de pinturas, dibujos, modelos y estatuas, con mucha noticia de todos los originales de Rafael, Corezo, Ticiano, Tintoretto, Veronés, Palma, Bassan, y de otros famosos (de aquellos tiempos y destos) que ai en esta Corte: y me holgué de ver que se tratavadello, y se discurría con gusto grande, y, muy científicamente con los mejores Artífices, que allí se hallavan y con otros muchos ingenios particulares, Cavalleros, y Señores, gastando muy buenos ratos en este virtuoso entretenimiento. Allí se hallavan demás de las pinturas (y estatuas que he dicho), espadas (de excelentes maestros), cuchillos damasquinados excelentes, rodelas, broqueles admirables, cristales de roca de mil maneras, tallados y gravados con grande arte y fineza. Hallávanse escritorios, pirámides, bolas de jaspe y de vidrio, y otras curiosidades para Oratorios, estudios y camarines. Quando entramos, estava el dueño de la casa ajustando unas ferias, que nos dixoacabava de hazer con el Almirante, de un original de Ticiano, y de seis cabezas de Antonio Moro, dos estatuas de bronze, y una culebrina pequeña para su camarín.”
Desde los inicios de Felipe IV como nuevo monarca de España, se encargó de hacer notar su amor por el arte y su gran afán coleccionista. Felipe IV no fue un gran promotor del arte de la arquitectura, aunque es cierto que en las pocas que realizó se ocupó en todo momento y se implicó en la realización de estas. El monarca se centró más bien en el decoro de estas mediante estatuas y en su gran mayoría pinturas. Estas características las vimos en el reinado de Carlos V y de Felipe II, pero aminoró en el de su predecesor Felipe III, de cuyo reinado tenemos conocimiento de un conjunto de obras de Correggio como El rapto de Ganímedes y Leda y el cisne. También este escondió gran cantidad de obras de Felipe II por su gran contenido erótico, las cuales volvieron a ser expuestas por Felipe IV, que, como veremos a lo largo del trabajo, tendría muchas similitudes artísticamente hablando con este, al cual veía como una gran referencia. En estos momentos estaban establecidos en la corte grandes pintores de la talla de Vicente Carducho, Santiago Morán, Eugenio Cajés, Bartolomé González, Rodrigo de Villandrando y Francisco López, los cuales habían servido anteriormente a Felipe III. El rey fue retratado por algunos como Bartolomé González cuando el monarca era aún príncipe, como regalo para su tía María Teresa de Austria, Duquesa de Toscana, y que hoy se conserva en la galería Pitti de Florencia. En una edad un poco más avanzada, fue Rodrigo de Villandrando quien le retrataría junto al enano Soplillo. Ambos retratos de la índole del retrato cortesano del siglo XVI.

"El príncipe Felipe y el enano Miguel Soplillo" Rodrigo de Villandrando, 1620. Museo del Prado.
"Felipe IV", Gaspar de Crayer, 1627. Museo de Arte Metropolitano de Nueva York.
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Me parece un post muy interesante y bien redactado, comprensible por todo el público. Este blog es perfecto para los amantes de la historia del arte.
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