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El oro de Klimt

 


Gustav Klimt nació en Baumgarten, cerca de Viena, el 14 de Julio de 1862. Era hijo de un grabador de oro y de una cantante de ópera de escaso éxito. Eran 7 hermanos, siendo él el segundo de ellos. Su familia tuvo problemas económicos desde el principio, cambiando asiduamente de casa, cada vez más humildes. Gracias al talento que Klimt y sus dos hermanos demostraron, con 14 años, le dieron unas becas para la Escuela de Artes y Oficios de Viena. En esta escuela aprendieron a fabricar pigmentos, hacer mosaicos y manipular metales, cosas que como podemos ver, empleó de una manera u otra en sus pinturas. En la Kunstgewerbeschule, estuvo hasta 1883 donde contó con Michael Rieser, Ludwing Minnigerode y Karl Hrachowina como maestros. Realizó como primer trabajo los dibujos de las vidrieras de la Iglesia votiva de Viena. Al ver dicho trabajo le aconsejaron terminar su aprendizaje con el profesor Ferdinand Laufberger. En estos momentos su referente fue Hans Makart, un pintor clasicista que educó el estilo de Klimt por estos pasos. En 1880 fundaron los dos hermanos con ayuda de un amigo la llamada “Compañía de artistas” mediante la cual colaboraron con su profesor en la decoración del Museo de Viena. El estilo que aquí predominaba en Klimt era el propio de la época, hiperrealista e historicista, mediante el cual hizo una síntesis de los grandes artistas mientras él introducía poco a poco su personal simbolismo.

Años después, Klimt comenzó su carrera artística de forma individual y comenzó como pintor de interiores en los edificios públicos que lo solicitaban.  En 1888 el Emperador Francisco José I de Austria le otorgó la Orden de Oro al Mérito gracias a los frescos realizados en el Burgtheater de Viena, y solo dos años después recibió el Premio Imperial a la par que le encargan las pechinas de la escalera del Museo de Viena.

En el 92, su padre y su hermano Ernst murieron y Gustav mantuvo a su familia económicamente con sus ventas. Su familia llegó a decir de él que: “Cada noche venía a casa, tomaba la cena en silencio y se iba a la cama… Cuando había descansado, retomaba con tal ímpetu el trabajo que a menudo pensábamos que las llamas de su genialidad lo consumirían vivo…”. Influido por las muertes familiares, su estilo cambia, siendo más personal que nunca.

Su estilo transita entre lo figurativo y lo abstracto. A las puertas mismas de las vanguardias, Klimt nunca formó parte de ella, aunque experimentó con los materiales y la tecnología que estas propiciaron. Los historiadores lo encasillan en el Art Nouveau, puesto que huye de las corrientes clásico y crea un nuevo estilo en el que innova creando un arte muy personal. Cuando Gustav Klimt empezó a adentrarse en el mundo del arte, partía de un estilo clasicista y academicista debido a la influencia de Makart. Sus primeras obras fueron encargos murales donde imperaba un estilo naturalista, realista y decorativista. A partir de 1898 vemos una evolución en su estilo, donde podemos ver toques simbólicos, apreciables en su obra Filosofía, Medicina y Jurisprudencia, con dorados, aparición de mujeres y espacios abstractos. Las pinturas del artista nos muestran un dibujo minucioso que marcan los contornos de las figuras. Los fondos en un principio presentaban horror vacui, pero cuando su estilo se acentúa se vuelven planos y tenemos ausencia de referencias espaciales donde se elimina incluso la perspectiva. Los colores en Klimt se reducen para destacar la riqueza del oro y la tez humana, siendo de tono pálido en la mayoría de las representaciones. Las telas de las vestimentas son de índole oriental en su mayoría con motivos geométricos y ricas pedrerías. Utiliza el pan de oro en sus pinturas, llenas de, como dijimos antes, riqueza, técnica que aprendió de la profesión de su padre, el cual era orfebre. Cuando madura su estilo, adopta la llamada femme fatale, donde crea mujeres seductoras e insaciables, retratando la superioridad erótica de la mujer. Los hombres se representan siempre en un plano secundario, siempre por debajo de las mujeres, a las que se les representan en todas las facetas de la vida como la procreación, la gestación, tema hasta ahora prácticamente tabú en la Historia del Arte, la masturbación, las edades…  Las modelos pertenecían a la burguesía vienesa por un lado, pero también participaban prostitutas. Su estudio siempre estaba lleno de hermosas modelos que andaban, danzaban y se movían con total libertad, mientras Klimt se sentaba pacientemente ante el caballete esperando el momento y la pose perfecta para pedirles que se mantuvieran quietas para ser retratadas por este. Con esta técnica de representación, creó las imágenes más eróticas de su colección. Otro tema recurrente en la obra de Klimt, no tanto como la mujer, es el paisaje, caracterizado por la abundancia de motivos compositivos. Por el aplanamiento que presentan algunos expertos señalan que pudieron ser pintados mientras el pintor usaba alguna especie de catalejo, haciendo de estos algo muy personal. La mayoría de sus representaciones eran alegóricas, teniendo una trascendencia en preocupaciones y dudas o incluso en estados de ánimo, pues como él dijo “…Quien quiera saber algo sobre mí –como artista, que es lo único digno de atención– deberá contemplar atentamente mis cuadros e intentar inferir de ellos qué soy y qué quiero.”. Por esto, Gustav Klimt representa una particular visión del Modernismo que ha hecho que muchos expertos lo encuadren dentro del ámbito del Simbolismo por los contenidos de sus obras. Crea un lenguaje propio de símbolos, de gran carga simbólica.

         En este momento comienza  los murales alegóricos para la Universidad de Viena y se comienza a notar definitivamente su cambio de estilo. Este no gustó al público y recibió duras críticas y rechazo por lo que Klimt abortó el encargo. Junto a este recibió numerosos encargos de edificios públicos como fueron los techos del Palacio Sturnany en Viena, la escalera del castillo de Peles en Rumanía o el Teatro Nacional de Bucarest. En 1897 abandona la Asociación de Artistas Vieneses debido a que se sentía atraído por el arte de vanguardia. Funda entonces junto a sus amigos la Secesión Vienesa, siendo Klimt su primer presidente. Llegando a 1899 podríamos decir que Klimt se mantuvo en un estilo personal, fraguado a lo largo de los años precedentes, donde imperaba el dorado y donde destacaba la figura de la mujer en una tónica personal del artista.

En 1900 el artista mandó la Filosofía a la Exposición Universal de París donde recibió la medalla de oro.

Techos Universidad de Viena. 1893

Fue llamado junto a su socio Matsch para trabajar en la decoración de estos techos, pero ambos tenían puntos de vista muy diferentes, artísticamente hablando, hasta el punto de romper la sociedad que habían creado años atrás y no volver a trabajar juntos. Dividió la decoración del techo en tres temas: Filosofía, Medicina y Jurisprudencia, a los cuales les otorgó una gran carga alegórica. En un principio, en Filosofía se debía reflejar el triunfo de la luz sobre la oscuridad, pero Klimt no creó ese mensaje, sino todo lo contrario: La oscuridad impera sobre todo lo demás. Dividió esta obra en tres partes: en la izquierda representó los ciclos de la vida. En la derecha la bola del mundo y debajo de esta, la representación del saber.

En la Medicina, Klimt representó una corriente de vida que arrastra cadáveres. Representa también las fases vitales. Con esto, Klimt quiere decir que el destino está por encima de la medicina, y que esta nada puede hacer para salvar al hombre de su destino.

La Jurisprudencia presenta a un anciano rodeado por la Verdad, la Justicia y la Ley, representadas como femmes fatales desnudas y con serpientes.

Las obras no tuvieron buena acogida, como era de esperar, causó un gran revuelo y un sinfín de críticas para la obra. En contraposición a estas críticas, Klimt creó una obra titulada A mis críticos, a la que luego renombraría como Peces dorados. En esta vemos a una náyade que muestra su culo al espectador como forma de burla. Este fue el último encargo público del artista.


 


                            Filosofía                             Medicina                               Jurisprudencia

2 años después pinta su Friso de Beethoven para la Secesión, grupo que abandonó 3 años después para formar el Grupo de Klimt. Entonces el artista escribe. "...estoy convencido de que no soy una persona especialmente interesante. No hay nada especial en mí... Puedo pintar y trazar. Creo tanto en mí mismo, y otros también dicen creer, (pero no estoy seguro que sea verdad.) Solamente dos cosas tengo como seguras: Nunca he pintado un autorretrato... Estoy menos interesado en mí, la temática de la pintura para mi está en las personas, sobre todo mujeres...  otros temas me interesan.... Me critican que no soy atractivo como persona. No hay nada especial en mí. Soy un pintor que pinta día tras día, desde la mañana hasta la noche, figuras y paisajes, de vez en cuando, retratos...  No tengo el don de la palabra hablada ni escrita, especialmente si tengo que decir algo sobre mí o mi trabajo. Incluso cuando tengo que escribir una simple carta, me lleno de miedo y  tiemblo, me mareo... Para las críticas de la gente por no haber hecho un autorretrato artístico o literario,... esto no debe lamentarse. Quienquiera que desee saber algo sobre mí debe mirar cuidadosamente mis cuadros, debe intentar ver en ellos quién soy y lo que deseo hacer.".

Friso de Beethoven. 1902. Pintura mural. 2,15 x 34 m. Galería del Belvedere.
Se creó para la XIV Exposición de la Secesión. El soporte tiene una superficie monumental. Los 7 paneles se colocaron en torno a la estatua que realizó el escultor Max Klinger Los paneles están realizados con estuco y recubierto con oro y piedras semipreciosas, así como vidrio y madreperla. Ocupaban la mitad superior de las dos paredes anches y una de las estrechas de la sala. El estilo predominante en la obra es el Art Nouveau o Jugendstil. Introduce la abstracción y debemos recordar que la obra es anterior al cubismo analítico y al arte conceptual de Kandinsky. Klimt utilizó todos sus recursos, buscó la inspiración a lo largo de toda la Historia del Arte mezclando presente y pasado y creó una obra innovadora e irrepetible que contiene simbolismo, experimentación en técnicas y pigmentos, uso del pan de oro y devoción ornamental.

Klimt se inspiró en la Novena Sinfonía de Beethoven. El friso está compuesto de tres partes: El anhelo de felicidad, Las fuerzas enemigas y El himno a la alegría. Extrapola el contenido y la simbología de la obra con sus preocupaciones internas como hombre del Siglo XX. Genera con esto códigos y controversias, creándose una oposición social. La obra fue comprada por un coleccionista particular que separó las pinturas y las puso en soportes transportables hasta que el gobierno austríaco las compró y restauró en 1973.

El anhelo de felicidad. 1378 x 220 cm

En el catálogo de la exposición viene descrito como: “Los sufrimientos de la débil humanidad: el género humano apela al caballero armado, como fuerza exterior, y a la compasión y la ambición como fuerzas interiores que impulsan al hombre a emprender la lucha por la libertad.” El caballero va a ser coronado por una mujer con una corona de laurel, obsequio que desde la antigüedad se les otorgaba a los vencedores. La falda de la señora recuerda a la pintura islámica de los Siglos XVII y XVIII con los cromoplanos.


Las tres figuras femeninas tras el caballero recuerdan a la Jurisprudencia y son interpretadas como los sufrimientos de la humanidad.

Las fuerzas enemigas

Klimt vuelve a hacer un guiño a la mitología griega. Presenta a las tres gorgonas: Medusa, Esteno y Euríale. Sobre estas vemos mujeres demacradas por el tiempo y posibles enfermedades. También vemos a Danae que representa la lujuria, así como la imprudencia y la gula. La falda de esta también recuerda al ya mencionado arte islámico. El gorila representa al demonio y a todos los males. Es un mensaje desolador, como si todo estuviese perdido. 

Himno de la alegría

Es el último panel y el más positivo. Todo está invadido por el dorado, que recrea vida. Vemos influencia de la pintura helenística. El abrazo entre la pareja representa el amor universal, sin rostro. El cuerpo del hombre recuerda a la musculatura de Schiele.

 

Palas Atenea. 1898. Óleo sobre lienzo, 75 x 75 cm.Viena, Historisches Museum der StadtWien.

Es un cuadro creado cuando Klimt estaba en la Secesión. Tuvo muchas burlas debido al rostro de la Gorgona, pero los expertos del momento aseguraron que fue tomada de una estatua griega de la antigüedad. Está cargada de símbolos tomadas de la realidad griega, como el yelmo o el fondo, que fue copiado de la cerámica de la época.  En la mano derecha la diosa lleva una Nuda Veritas, como si se tratase de la Niké con la que se le representaba asiduamente. El marco fue realizado por el propio Klimt quien gracias a su padre, contaba con conocimientos de orfebrería. Ya vemos cómo el pintor comenzó a reforzar el que sería su estilo en años posteriores. Usa el dorado en toda la composición, el fondo con horror vacui tomado de Makart, la tez pálida de Atenea y su mirada desafiante. En este momento y con este cuadro, Klimt compite con la fotografía, diciendo que sus pinturas son mejores que esta.

Judit. 1901. Óleo y oro sobre tela, 84 x 42 cm. Galería Belvedere.

Considerada la primera obra de su periodo dorado. La obra se apoya en una cornisa de oro repujado y está realizada por su hermano quien, recordemos, era orfebre. Judith se representa como una femme fatale. Esta sensualidad la vimos antes en Edvard Munch. La heroína bíblica está en estado de éxtasis tras haber decapitado al general Holofernes, mandado por Nabucodonosor para acabar con el pueblo de Judith. La cabeza de Holofernes apenas se ve, pues debemos recordar que el hombre siempre queda en un segundo plano. El paisaje de fondo recuerda a la cerámica micénica, cultura que ha servido de fuerte inspiración al artista.

         Las obras más reconocidas de su carrera se hicieron los años siguientes, en la llamada “Etapa Dorada”, donde pintó obras como El Beso y el Retrato de Adele Bloch-Bauer I.

El beso. 1907. Óleo sobre lienzo. 180 x 180 cm. Galería del Belvedere.

La pose en la que se encuentran los amantes representa al Art Nouveau, es una fusión mediante niveles de abstracción. El manto de la pareja pertenece al Arts and Crafts, inspirado en los mosaicos bizantinos y por ende en sus telas, y el uso de espirales recuerda al arte de la Edad de Bronce. Los colores de las flores recuerdan mucho a la paleta usada en el Siglo XIX. Los expertos plantean la hipótesis de que pueda ser un autorretrato de Klimt y que la chica se trate de Emilie Flöge. Puede representar el mito de Apolo y Dafne, pues si observamos bien la pose de la chica vemos cierto forcejeo y si nos fijamos en sus pies, vemos como se rodean de enredaderas que podrían simbolizar las raíces que le salieron a Dafne cuando su padre la transformó en laurel. Es una de las pocas obras de Klimt donde es la mujer quien se entrega al hombre y en la que este no queda relevado a un segundo plano.

 

Dánae. 1907. Óleo sobre lienzo, 77 x 83 cm.Viena, GalerieWürthle.

En este cuadro, Klimt vuelve a mirar hacia la mitología griega, que hemos de recordar, era su fuente más recurrente en los años de la Secesión. Como bien sabemos, representa el momento en el que Zeus, metamorfoseado en lluvia dorada, toma a Danae, hija del rey Argos mientras este la encerró en una torre. Tiene gran carga de erotismo. Representa un éxtasis amoroso. Danae se representa pelirroja porque esta tonalidad despertaba el deseo sexual de los hombres, por tanto, incrementaba la carga sexual de la obra. La composición es espiral, generando movimiento hacia dentro de Danae. Esta obra es un indicio del fin de la época dorada. Vemos ya elementos decorativos, la pérdida del dorado que antes imperaba el cuadro y la vuelta a la figuración.

 

Adele Bloch-Bauer. 1907. Óleo y oro sobre tela marinera. 138 x 138 cm. NeueGalerie, New York.

También conocida como La dama de oro. Es el máximo exponente de la época dorada de Klimt. Adele fue la única modelo retratada en dos ocasiones. Fue encargada por Ferdinand Bloch-Bauer y se ha convertido en la segunda pintura más cara de la Historia del Arte, vendida por 135 millones de dórales. Hubo grandes disputas entre USA y Austria por la tutela del cuadro, pero al final Austria tuvo que cederlo a su legítima dueña tras la prueba del testamento que Adele dejó, donde dijo que sus cuadros debían pasar a sus sobrinos. La piel blanquecina de Adele deja intuir señales de enfermedad. El vestido de la retratada está lleno de dorados que recuerdan a la tradición bizantina. El sillón, que apenas se diferencia del vestido, deja ver que está desdoblado, como ya hizo anteriormente Picasso. Ataviado también de formas geométricas de inspiración bizantina.

Vida y muerte. 1908-1910. Pintura al aceite. 178 cm x 198 cm. Museo Leopold.

El fondo de la obra es abstracto, como el que vimos en El beso. En la túnica de la muerte vemos representadas muchas cruces que evocan a un cementerio. Es una masa plana sin volumen, asimétrica y protogeométrica. El cuadro se divide en dos mitades. Contrastan mucho los colores lúgubres con los que la muerte ha sido representada con los colores llamativos y brillantes de la vida. La vida forma una gran masa de cuerpos y desnudos donde vemos representadas todas las generaciones, desde un bebé a un anciano. Resalta un hombre con tez morena que recuerda mucho a la forma de representar los cuerpos que tenía Egon Schiele.

El parque. 1910. Óleo sobre lienzo. 110 x 110 cm. Museo de Arte Moderno de New York.

Representa el parque de Schömbrunm. De no ser por la representación de los troncos en la zona baja del cuadro, nos encontraríamos ante una obra abstracta puntillista. El color predominante es el verde, abandonando el color dorado que antes imperaba.

  

Las amigas. 1917. Óleo sobre lienzo. 99 x 99 cm. Destruido en 1945 en el incendio del Castillo de Immendorf.

Es un tema lésbico aunque irónicamente se halla usado el título de Amigas. Este tema sáfico ha sido usado anteriormente por Klimt como en Serpientes de agua.  Una de las “amigas” aparece desnuda pero enjoyada, mientras la otra, que nos mira descaradamente como aceptando la connotación sexual del cuadro,  aparece ataviada con un turbante blanco y ropa de índole oriental. El cuello de esta chica recuerda a los cuellos de cisne con los que Modigliani representaba a las mujeres. La representación de las chicas se hace de forma casi bidimensional inspirada en las estampas japonesas. Aparecen alusiones a la lujuria, como el pavo real representado con formas que recuerdan a un mosaico. Klimt ha utilizado un encuadre inspirado en los usados en el cine.


Colección de dibujos eróticos


En su colección cuenta con más de 3000 dibujos. Estos están trazados a lápiz y a veces resaltados con lápiz blanco para conseguir volúmenes. Como dijimos con anterioridad, Klimt es un trasgresor en la forma de representar a la mujer, no solo dotándola de miradas fulminantes y atrevidas para el hombre, sino recreándolas en posturas eróticas e inusuales para el pensamiento de la época, pero siempre pecando de delicado y sensual, nunca de grotesco. Este erotismo puede ser relacionado con la sensualidad de representación del cuerpo humano femenino que adoptaron otros autores como Ingres o Matisse.Para captar estos momentos, Klimt se sentaba en su taller a la espera de que sus modelos adoptaran la pose perfecta.

El 6 de febrero de 1918 Klimt muere a causa de un derrame. Estuvo ingresado en el hospital donde solo quiso recibir visitas de Emilie Flöge, puesto que no quería que ninguna otra mujer lo viese en esas condiciones. Se halla enterrado en el cementerio de Hietzing, en Viena. Tras su muerte aumentó su reconocimiento llegando a convertirse en uno de los artistas más valorados del siglo XX. En esto pudo influir el cambio de mentalidad de la sociedad, quien en un principio rechazaba a toda costa el erotismo de Klimt.

En los siglos XIX y XX el panorama artístico de Viena está muy marcado por el paso de Klimt y la Secesión. Se convirtió en un personaje artístico rector de un gran círculo entre los que claramente destacaron Egon Schiele y Kokoschka. Klimt fue mentor de jóvenes talentos, a los que les propiciaba educación artística y actuaba como mecenas, comprándoles algunos cuadros para sufragar sus gastos. Ambos tomaron como referencia las composiciones y los temas en los primeros años de su aprendizaje, como los rostros modelados y su horror vacui, lleno de decoración.Pero no tardaron mucho en encaminarse hacia un estilo personal.

Schiele abandona los fondos klimtianos por fondos vacíos, sin nada. Esto lo vemos en su Autorretrato con los dedos separados. Egon va encontrando su propio lenguaje, volviéndose más radical.

Muchacha de pie con tela de cuadros, Schiele, 1910.

La familia, Schiele, 1918.


Kokoschka abandona los temas de Klimt para adentrarse en temas oscuros como Asesinos de mujeres y Masacre. Busca nuevas formas de expresión, crear nuevas fórmulas nunca antes vistas.

Chica desnuda, Kokoschka, 1890.

La niña y yo, Kokoschka, 1908.

Hay artistas actuales que siguen muy de cerca al autor austríaco como es el caso de Anne Marie Zylberman, quien usa una gama cromática klimtiana, llena de dorado en fondos y cabellos, utilizando la tez blanca que caracterizaba a las mujeres que Klimt representaba. Tiene también en cuenta las posturas imposibles que el austríaco usaba a veces, como podemos ver en El beso y que Zylberman copia en Larmed’or. Las vestimentas que la autora escoge para sus modelos, siempre femeninas, recuerdan mucho a las modas orientales que inspiraron a Klimt.

Larme d'or, Anne Marie Zylberman

El silencio, Anne Marie Zylberman

Lágrimas de oro, Anne Marie Zylberman

  En nuestros tiempos, Klimt sigue siendo un referente para el arte y la moda. Numerosos diseñadores como Galliano o Dolce and Gabbana recurrieron a sus pinturas para inspirarse en crear una nueva tendencia de moda, llena de dorados, mosaicos, motivos geométricos y pedrerías.





-PERLHEFTER, Verena. La destrucción creadora. Gustav Klimt, El Friso de Beethoven y la lucha por la libertad del arte. (Celebrado en Madrid el 6 octubre 2006). Fundación Juan March.

-GODOY DOMÍNGUEZ, Mª Jesús. El dorado en la obra de Gustav Klimt: Reminiscencias medievales de un color.

-KOJA, Stephan. Klimt, Kokoschka, Schiele, elementos de una relación. 1995

-“Gustav Klimt: Simbolismo de oro y Art Nouveau” http://trianarts.com/gustav-klimt-baumgarten-austria1862-1918/#sthash.KeDcFYJc.xPYT0N0C.dpbs 

-“Arte Contemporáneo. Modernismo ArtEEspañA” http://www.arteespana.com/gustavklimt.htm 

-“Elmundo.es Cultura y ocio” http://www.elmundo.es/elmundo/2007/03/24/cultura/1174737681.html 

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