En 1653 volvió a otorgarle al artista el título de Superintendente, pero esta vez sería Superintendente de obras reales, cuyo cargo implicaba tareas de inspección e información acerca de las obras reales, así como la participación en la decoración de edificios de índole real como el Pardo y el Escorial.
Este monasterio fue una fundado por la dinastía del rey y tendría como finalidad albergar el panteón familiar. El rey, como hemos mencionado, otorga a Velázquez la decoración de El Escorial. En primer lugar se hizo cargo de la decoración de las sacristías y salas de los capítulos. Para la capilla de la Virgen del Patrocinio, creada por el rey, creó un programa donde las distintas dinastías se representaran como orantes. Contó para los antepasados con los hermanos Leoni, que crearían estatuas de estos. Para los monarcas Felipe IV y Mariana contó con su taller, el cual siguió exhaustivamente las directrices y modelos de Velázquez para realizar dos retratos orantes, pues podemos apreciar que la reina estaría sacada del primer retrato que Velázquez le hizo y el del Rey presenta todas las características de las obras de Velázquez. Así que si me lo haces no fue el total ejecutor de las obras, es muy probable debido a la importancia del encargo que ocuparía un notable edificio, pudiera intervenir abocetando el cuadro o dándole algunos retoques. En estos se vería el relevo en la tradición del donante de la pintura religiosa medieval. Como diferencia de esta época tendríamos que en estos cuadros no se representa la figura del dios al que adorar, sino que ambos retratos se realizaron de manera individual y con las mismas características y entre ambos se colocaría quizás un cuadro u objeto que hiciera las veces del dios
En 1656 el rey encargó a Velázquez la decoración del Escorial. Sabemos que Velázquez tenía la libertad, otorgada por el rey, de escoger del guardajoyas aquello que quisiese y necesitase para decorar las estancias de El Escorial. Sabemos que escogió unos veinticinco lienzos, siendo tres de estas tablas flamencas de temas religiosos como la Adoración de los Reyes, del Nacimiento y de la Anunciación. También hay constancia de que eligió numerosos objetos de alto costo, dejándose Felipe IV unos 27.000 ducados para la decoración. Al principio iba a encargarse de la sacristía, la aulilla y el capítulo del prior, pero en 2 años volvería a ocuparse de la decoración edificio herreriano, atareándole esta vez el capítulo. Para la sacristía sabemos que dispuso 30 pinturas entre las cuales se encontraban el Cristo atado a la columna de Cambiaso, Virgen de las ruinas de Giulio Romano y el Sacrificio de Abraham de Veronés. En el capítulo se ubicaron entre muchas otras las Bodas de Caná de Veronés y la Virgen del pez de Rafael; Y en la aulilla el Ecce Homo y el Santo Entierro, ambos de Tiziano.
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VALDOVINOS, José Manuel. Velázquez, vida
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-BUSTAMANTE GARCÍA, Agustín. “El Greco y El Escorial de Felipe II a Felipe IV.” BSAA Arte, 82, 2016, pp. 91-115.






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